"El flamenco es como un grito a la libertad" (Paco de Lucía)

El Cajón Flamenco

casimiro-manosTexto extraído del Proyecto de El Arbol del Ritmo “30 años de Cajón Flamenco”

El 21 y 22 de marzo de 1980 Paco de Lucía actuó en el Teatro Municipal de Lima, Perú. Iba acompañado entre otros artistas por el percusionista Rubem Dantas de Salvador de Bahía, Brasil.
En el transcurso de aquella gira tuvo lugar un encuentro decisivo para el desarrollo de la forma de entender el flamenco, que ya venía precedida por unos cambios sustanciales en sus tendencias formales y estilísticas. Tras ver por primera vez un cajón, el maestro y su percusionista quedaron fascinados con la versatilidad del instrumento.
Durante aquellas jornadas se ofreció una recepción en la residencia del Embajador de España en Perú. Allí se produjo el relevo de testigo de manos del artista de Cañete, Carlos “Caitro” Soto de la Colina a Paco de Lucía; de la música criolla al flamenco.
A pesar de conocer el cajón, son pocas las personas fuera de Perú que saben realmente de su procedencia histórica. Profundizando un poco en su estudio, resulta interesante observar cómo ya en sus orígenes fue un instrumento liberador que alivió de la carga y de la opresión al pueblo que le dio vida. Golpe a golpe, en clave de lamento camuflado, los negros y criollos del Perú dieron uso a las cajas de mercancía reconvirtiéndolas finalmente en un tambor xilofónico. Con él sortearon la prohibición de las autoridades religiosas del Virreinato, al no hacer uso de tambores membranófonos en sus ritos y expresiones pues estaban considerados elementos impuros y profanos. Siglos más tarde han terminado constituyéndose en un sólido vínculo de cohesión social y también en un puente entre dos culturas, entre dos tierras. Hoy día la música criolla registra una riqueza de matices muy singulares que atienden a una fórmula de identidad propia creada a partir de la necesidad de sentir la libertad y de celebrar la vida.